Javier Vásconez: “Creo que no he escrito ninguna obra cumbre”
Su voz es áspera y de tono elevado. Los recuerdos de su pasado familiar solo se plasmaron en algunas fotografías y en los laberintos de su memoria, quizá por esta razón prefiere las fotos posadas.
Estación de lluvia, es el nombre de su última obra publicada. Es una selección de cuentos del escritor quiteño Javier Vásconez bajo el sello editorial Veintisieteletras. A esta selección, también se suman nuevos cuentos como: ‘El hombre de la mirada oblicua’ y ‘La carta inconclusa’.
¿Prefiere que le llamen novelista o cuentista?
Yo he escrito las dos cosas, tanto cuentos como novelas. Me da igual que me llamen cuentista o novelista.
Usted se inició con el libro Ciudad Lejana en 1982, es decir cuando soprepasaba los 30 años, ¿por qué se inició relativamente tan tarde?
Empecé a escribir alrededor de los 16 años, pero siempre consideré que publicar un libro era un riesgo, por lo que esperé que Ciudad lejana fuese un libro maduro.
¿Cómo surgió el cuento ‘Un extraño en el puerto’ dedicado al poeta Iván Oñate?
Surgió con un sueño que tuve en el que un barco dejaba oír sus sirenas y entraba un puerto que curiosamente quedaba en Quito. El otro motivo de inspiración era el hecho de haber descubierto la estampa que cubre el whisky Cutty Sark que está relacionado con un barco.
Hábleme sobre la obra La sombra del apostador que fue finalista en el premio Rómulo Gallegos.
Es mi segunda novela y obtuvo el segundo lugar en este premio. Es quizá mi novela más completa en relación a la ciudad de Quito. Es la historia de un periodista que a partir de algunos elementos de la novela negra investiga una serie de asesinatos. Por otro lado, es una novela relacionada con la hípica que siempre me ha gustado y con relación con el amor.
¿Usted considera que ésta es su obra cumbre?
No, no creo que sea mi obra cumbre. Cada libro que termino es mi libro preferido y ahora lo es El retrato del ensimismado que es mi última novela. No tengo la idea que haya escrito ninguna obra cumbre.
Mercedes Mafla, estudiosa de su obra, escribió que usted había declarado que cada libro es una renovada forma de fracasar. Explíqueme a qué se refiere.
Es una forma de fracaso en el sentido de que no se aproxima ni mínimamente a lo que uno deseó y se propuso alcanzar con ese libro.
Aparte de haber ganado el premio Joaquín Gallegos Lara otorgado por el Municipio de Quito, ¿qué otros premios ha recibido?
Algunos, pero creo que no tienen tanta importancia.
En sus cuentos, los personajes aparentemente viven aburridos por su destino, ¿comparte este criterio?
Para nada. Mis personajes viven intensas historias de amor. Quienes dicen eso no debieron haber leído mis cuentos.
Usted publicó la novela El viajero de Praga en Alfaguara, ¿por qué abandonó esta editorial mundial para luego publicar Invitados de honor y la novela Jardín Capelo en una editorial local?
No he abandonado Alfaguara, pero publiqué en otra editorial porque la primera no publica cuentos, sólo publica novelas, ensayos y colecciones completas de cuentos de un autor.
El nombre del libro Estación de lluvia le queda bien a la ciudad de Quito ahora tan soleada?
Mi libro no tiene necesariamente que ver con Quito. La lluvia es una constante en casi todos mis libros, es como un símbolo. Es una manera velada de contar la relación con el tiempo y la atmósfera de un lugar.
Como editor usted trabajó para el Ministerio de Cultura, ¿qué proyecto realizó?
No trabajé para el ministerio. Yo propuse a la editorial Alfaguara un proyecto de literatura ecuatoriana que incluía novelas, cuentos y poesía.
¿Cómo fue su relación con su padre? ¿Tensa, cercana o distante?
Prefiero no hablar de temas personales.
En su adolescencia y juventud usted vivió en el exterior. ¿Qué le motivó a regresar?
Cuando fui joven viví y estudié en Inglaterra, España y Francia, pero luego volví a Ecuador por esa razón que siempre nos mentimos los ecuatorianos, que desde aquí se puede hacer algo… En este país es bastante difícil hacer cosas como escritor.
¿La epilepsia demoró su desarrollo literario?
Esos temas no.
Hace un momento me decía que tiene afición por la hípica. ¿De dónde viene este gusto?
No solo me gustan los caballos, sino los animales en general. Cuando era pequeño mi padre me llevaba a un hipódromo muy precario que había en lo que actualmente es el parque de La Carolina.
¿Cómo surgió su interés por las cantantes?
Procede de algo que viene de la música y el cine. No hay nada más hermoso que una cantante en un escenario con un micrófono, insinuándose y de una manera contaminándonos con su sensualidad y belleza.
¿Cuándo fue la última vez que arriesgó algo?
Arriesgo todos los días algo. El hecho de escribir es un riesgo.
¿Usted se ve reflejado en algún personaje de sus obras?
En todos mis personajes hay elementos de mi persona, pero en ninguno aparezco plenamente.
¿Dónde acaba la persona y empieza el escritor?
Van mezcladas. Para mí, ficción y vida van combinadas.
Hay quienes piensan que la gente sabe el precio de todo, pero no conoce el valor de nada. ¿Cuál es el precio y el valor de J. Vásconez?
(Silencio) Será la gente la que decida y responda mejor esa pregunta.
¿Le preocupa no ser primera plana en los periódicos?
Nunca he intentado ser primera plana. Si los medios de comunicación me otorgan un espacio yo les agradezco, pero no obedece mi propósito.
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