Margarita Laso: En el Ecuador se debe escuchar música de autores ecuatorianos
Nació en Quito, el 20 de julio de 1963. Es cantante, escritora y productora musical. Empezó a los ocho años tocando el piano y más tarde la guitarra. En su juventud se dedicó al estudio del canto, técnica vocal y repertorio. En 20 años en el mundo de la música y de las letras ha producido diez discos compactos y cuatro libros de poesía.
¿Cómo fue tu primer recital en 1989 en la Asociación Humboldt?
Temblaba. Cada paso que daba me conducía a pensar en qué me he metido, por qué estoy haciendo todo esto.
¿Cuáles son las diferencias y las semejanzas de las sensaciones que experimentaste en esa primera presentación y las actuales?
Uno siempre quiere pensar que hay un crecimiento, pero en ocasiones hay simplemente cambios. En ese momento yo buscaba la expresión en un escenario y realmente con los años he buscado otras proyecciones que no solo están en este espacio. Siempre he vivido en una búsqueda por el encuentro, por el vínculo.
¿A qué te ha conducido esta búsqueda por el encuentro?
Al encuentro con escenarios distantes y heterogéneos. Valiéndome de la diversidad de la música he podido estar en escenarios diversos y cantar canciones dramáticas, de amor, para niños, o canciones para bailar.
Tu padre y tu hermano son reconocidos periodistas deportivos por lo que me imagino que desde niña en tu casa se respiraba un ambiente deportivo. ¿Cómo era ese ambiente?
El ambiente era deportivo, pero también lleno de música. Mi papá (Alfonso Laso) es un gran aficionado de la música. En mi casa la voz es un instrumento de contacto verdadero, es nuestra herramienta de trabajo.
Desde otra faceta tuya, conozco que ganaste el premio de poesía Jorge Carrera Andrade por el libro El trazo de las cobras. ¿Cómo fue esta experiencia con las letras?
En algunos casos es el trabajo del lenguaje, pero llevado a cierta densidad y en otros casos es una conmoción de las visiones, de la naturaleza, de la búsqueda del otro. Trabajé con la sonoridad del lenguaje, las palabras como un material auditivo, como un instrumento sonoro.
¿Algún poema predilecto?
No, pero puedo decir que al leer algunos poemas en público tengo la oportunidad de explicar algo más.
¿Qué define que un poema se quede solo en eso y no se convierta en una canción?
En eso hay un conflicto, sin embargo ese es un conflicto de la subjetividad, de lo que aceptamos como bello, de lo que entra dentro de un canon literario.
Margarita tu poesía es naturalista y describe con detalle sensaciones auditivas, visuales, táctiles. ¿El amor es un cúmulo de emociones y sensaciones para ti?
Es todo. Nosotros habitamos un mundo de carne y hueso en que los sentidos son un regalo y que atraviesan todo contacto humano. Es un despertar de los sentidos internos como la imaginación, la esperanza de abatir la soledad que en última instancia es la búsqueda amorosa.
Para ti, ¿qué es el nacionalismo?
Prefiero hablar de ecuatorianismo, es decir poner los ojos en el Ecuador. Es querer nuestro suelo, a nuestra gente Es conocer lo que tenemos aquí desde su paisaje geográfico hasta su paisaje humano.
En consecuencia, tu trabajo está encaminado en este sentido…
Prefiero hablar del disfrute de nuestra música. En el Ecuador debe ser escuchada la música de los autores y compositores ecuatorianos, no todo el tiempo, pero tiene que haber el espacio.
Tu repertorio es bastante versátil, has hecho pasillos, tangos, boleros, incluso villancicos. ¿A qué se debe esta pluralidad?
Es como los roles que cumplimos, una persona puede ser profesional, pero también es madre, hermana, amiga… Cada género trata de estos momentos, por ejemplo la ternura de los villancicos es estremecedora, pero la intensidad y agresividad de un tango es fantástica.
Con 20 años de carrera, ¿qué te queda pendiente por exponer en el escenario?
Son tantas cosas... Creo que es una bendición de la vida ponerse a inventar algo. ¿Qué conejo saco de este sombrero si no soy un mago?
Generalmente los pasillos son temas que se refieren de manera melancólica a lo vivido. ¿Margarita Laso añora el pasado?
(Risas) Aunque uno quiera, eso no es posible. El amor, la añoranza son atemporales.
¿De qué decisión que hayas tomado te arrepientes?
Algunas decisiones que tomé o que no pude tomar me mortifican, ahora cuáles son… eso pesa en mi corazón, en mi mente y en mi vida.
¿Qué olor evoca los recuerdos de tu infancia?
Tu dices olor y yo pienso en textura. Recuerdo una capa tejida muy pequeña de color taxo. La sensación es de amparo, de protección.
¿A qué tentación te cuesta decirle no?
A la de hablar (risas).
Es una necesidad…Claro, pero ahora me he propuesto escuchar más de lo que voy a decir.
¿Qué te pone nerviosa?
Cuando me está anunciado el presentador (risas).
¿Margarita Laso se enamoró con una canción?
Conocí a mi esposo en un ensayo, pero ha sido un camino muy largo. Ha estado atravesado con la creación, el arte, la música.
¿Tus hijas también están enrumbadas en el mundo de la música?
La verdad es que sus intereses van por otros lados. Celebro la sensibilidad de ellas, su independencia y sus búsquedas.
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