Una noche femenina sin cortina de humo
Es viernes por la noche y Lía aún se encuentra en la oficina ultimando los detalles para dejar todo listo. Revisa su correo electrónico y responde un par de emails. El ritual laboral se ve interrumpido por un sonido que proviene de su cartera. En la pantalla de su celular lee: "Nos vemos en el Coffee Tree de la Plaza Foch a las 9. Iremos todas así que te esperamos". Ella responde ok.
Lía y sus amigas suelen reunirse en diversos lugares que van desde las casas de sus propias amistades, discotecas y hasta quienes prefieren salir de la rutina de sus hogares y salen a bares o restaurantes. Pero esta noche han decidido ir a un bar.
El propósito de sus reuniones prescinde de todo tipo de explicación técnica. La motivación surge de manera espontánea y no requiere de anticipadas planificaciones.
El sonido de unos tacones revela su llegada. El aroma de sus perfumes se mezcla, no encuentra escape. En la mesa, sus preferencias se resuelven en la carta de martinis.
Todo empieza con un diagnóstico, preguntas como: Qué tal con…, cómo te va en…, aún sales con…inician la noche.
La tertulia es animada, larga y en ocasiones cual mecanismo estacional las emociones son trastocadas de acuerdo al tema sobre el cual charlen. El blanco de sus conversaciones oscila entre temas sexuales, la relación con su pareja, los dilemas con sus hijos, su situación laboral y claro, acompañados de matices pícaros y simpáticas bromas son una pieza más del gran rompecabezas que es el universo femenino.
El grupo es diverso. El dedo anular de su mano izquierda podría resultar delator, pero no revelador. Aromas menos dulces se suman a la mezcla inusual de olores. Un intercambio de saludos y bebidas momentáneamente quebranta el ambiente. Hay lugar para el flirteo.
De vuelta a la mesa, las horas y la temperatura de sus conversaciones se eleva a medida que la complicidad se estrecha y no solamente se limita al interior del grupo. Una gran carcajada rompe la concentración de aquellas mujeres. Ahora la atención se dispersa, pero no se pierde. Las mujeres tienen la capacidad de prestar atención a más de una actividad y bajo el anzuelo de la curiosidad inevitablemente escuchan las charlas de los otros grupos de mujeres. Ellas son espejos de experiencias o fantasías. Ellas son cómplices.
Labels: noche de damas

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